(Europa, Asia, África)
Europa (Mar
Caspio, -28 metros, Rusia)
El mar Caspio, la depresión más profunda de
nuestro continente, no es en realidad un mar
sino el lago más grande del mundo. En sus
orillas vive un puzzle de etnias muy
revuelto: aunque sólo visitemos la parte
rusa, encontraremos rusos, ucranianos,
kazajos, tártaros, calmicos, nogaicios,
daguestaneses, chechenos y turcomanos.
Iniciamos esta etapa en la Plaza Roja de
Moscú y viajamos durante 31 horas en el tren
de Azerbaiyán, una mezcla entre bazar y
campamento gitano en el que se vive un
ambiente divertido y bastante curioso. Nos
apeamos en la ciudad de Astracán, el día en
que se celebraban los desfiles del Día de la
Victoria (contra los nazis), y de allí nos
acercamos hasta la orilla del Caspio (-28
metros). Vivimos unos días bastante movidos
junto a militares empapados en vodka y
conocimos de primera mano la pesca furtiva
del esturión y el negocio del caviar.
Asia (Mar
Muerto, -411 metros, Israel-Jordania)
El mar Muerto es la depresión más
profunda de Asia y del mundo. Hace años, los
mapas indicaban que sus orillas se situaban
392 metros bajo el nivel del mar, pero este
lago cerrado se está secando muy rápido y su
nivel ha caído hasta los -411 metros.
Flotamos en las aguas saladas del mar
Muerto, recorrimos los desiertos de su
entorno en Jordania, Israel y la península
egipcia del Sinaí, y compartimos tienda y
conversaciones con los beduinos.
África
Yibuti, un país diminuto situado entre
Etiopía, Eritrea y Somalia, sufre las
temperaturas medias más altas del planeta.
Durante nuestra estancia, el termómetro
alcanzó todos los días 44 grados a la
sombra, casi 60 al sol. Recorrimos los
desiertos volcánicos de este país terrible,
convivimos unos días con las tribus afares
del norte, conocimos el vicio nacional de
masticar la hoja de kat, escuchamos relatos
de la reciente guerra civil y entrevistamos
al primer ministro de Yibuti en su casa. En
la depresión del lago Assal (-157 metros),
una grieta enorme parte el desierto en dos:
aquí se separan, dos centímetros al año, las
placas continentales de África y Arabia. Por
esa grieta se filtra el agua del océano
Índico hasta el lago Assal, y allí nacerá un
océano cuando los continentes terminen de
separarse. Por esta tierra de volcanes y
terremotos aún circulan las últimas
caravanas de nómadas afares que transportan
sal en camellos hasta Etiopía.
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